sábado, agosto 01, 2009

AL OCIO

Nunca es bueno el ocio.


Siempre es mejor estar ocupado,

tener la mente proyectando,

pensando en un futuro cercano,

o en alguno lejano.

Trabajar, tener inquietudes, deseos, metas y planes,

concretar viejos propósitos,

y preparar algunos nuevos.


Pero de tanto en tanto,

luego de estar días enteros ocupado,

sin tener siquiera tiempo para pensar en lo que estás haciendo,

ahí mismo, entre planificación y planificación,

nunca viene mal tomarse unos días para la distensión.


Pero no un breve momento, sino un par de días completos.

Dos, tres, cuatro, cinco, o los que sean necesarios.

Y no hablo de recreación esporádica entre trabajo y trabajo,

me refiero a recreación pura, absoluta,

sin nada mejor que hacer que descansar y vivir.

Sin pensar en los planes futuros ni en los proyectos,

sólo relajarse y no pensar,

o sólo pensar en relajarse.

Hasta llegar al límite extremo entre el descanso y el desperdicio de la propia vida,

y desde luego, sin culpas.

Esto es necesario y hace mucha falta,

nos ayuda a renovar energías, para seguir viviendo.


Siempre es bueno el ocio.

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